Este verano había estado a punto de olvidar las razones que me llevaron a detestar y abandonar Sevilla. La vuelta a la facultad, un tanto deseada y un tanto traumática, ha significado la vuelta a la nostalgia, la incomodidad, la evolución y sobretodo a la soledad. Volver a pasar por ciertos puntos, el ruido de las avenidas, el olor del suelo de la facultad de primero... El olor protagonista de la más cruda negativa que recibí en mi vida.
Hoy por hoy sólo intento pensar que elegí el camino correcto en las decisiones que tomé estos últimos tres años.
10.03.2008
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